Advierten que la apreciación del peso es mucho peor que la devaluación
Buenos Aires, 28 agosto (NA) — Industriales textiles advirtieron hoy que para la actividad productiva argentina la apreciación del peso es “mucho peor” que la devaluación de la moneda.
El vicepresidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, destacó que el país salió de la crisis de 2001 al dar por tierra con el modelo agroexportador y “sincerar dos variables de la economía: un tipo de cambio competitivo y baja inflación”. “La revaluación es mucho peor que la devaluación”, enfatizó De Mendiguren, quien viene cuestionando las elevadas tasas de inflación.
Por su parte, el economista Aldo Ferrer consideró que “al país le queda grande el campo como único sector sustentador de la Argentina”, al hacer una cerrada defensa de la industria nacional.
Ferrer y De Mendiguren se refirieron de este modo al participar de la “Mesa de la Memoria”, en el marco de la IV Convención de la Industria Textil de Indumentaria y Diseño Argentino organizada por la Fundación Pro Tejer.
También participaron el secretario de la Asociación Obrera Textil, Jorge Lobais, y el historiador Felipe Pigna.
“La discusión sobre las retenciones se planteó en función de la distribución de la renta, cuando lo que está en juego es la estructura productiva para darle rentabilidad al conjunto de las actividades de bienes transables”, enfatizó el economista ante unos 1.200 empresarios y dirigentes presentes en la convención.
Ferrer destacó que “el protagonismo que ha tenido el Congreso en el debate económico es fundamental”, dado que se deben “fortalecer las instituciones de la democracia, fortalecer la participación de la sociedad civil”.
“Nos dimos el lujo de estar peleando por cuatro meses por el tema del campo y la economía sigue firme. El escenario internacional es también favorable y positivo. Si no hacemos las cosas bien, realmente no le podemos echar la culpa a nadie”, arremetió.
Es que, según el economista, “tenemos las mejores oportunidades para resolver con éxito los dilemas” y “hay margen para que estas tendencias se mantengan, sin generar desequilibrios dramáticos en el corto plazo”.
En este camino, indicó que se debe “aumentar el valor de las tasas de interés y atraer capital extranjero”, y que con el mismo objetivo se debe mantener la “solvencia fiscal para que no queden dudas que el país se ha recuperado”.
Y se debe sostener un “tipo de cambio de equilibrio”, que significa una “paridad que oriente el gasto hacia adentro, que favorezca la diversificación de las exportaciones con alto valor agregado y que desaliente la entrada de capitales especulativos para que el que invierte tenga certezas”.
También señaló que se deben aplicar “reformas en el sector financiero para canalizar el ahorro a la inversión”, lo que también requiere de “bajar la tasa de inflación a niveles adecuados”.
En este último punto, Ferrer aclaró que en el país se está “confundiendo el instituto que mide los precios con la inflación”, dado que “no está descontrolada la inflación” y la actual “no es la situación del pasado”.
No obstante, reiteró que una “consecuencia del aumento de precios es la fuerte apreciación de la moneda y que se achica la rentabilidad”.
El vicepresidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, destacó que el país salió de la crisis de 2001 al dar por tierra con el modelo agroexportador y “sincerar dos variables de la economía: un tipo de cambio competitivo y baja inflación”. “La revaluación es mucho peor que la devaluación”, enfatizó De Mendiguren, quien viene cuestionando las elevadas tasas de inflación.
Por su parte, el economista Aldo Ferrer consideró que “al país le queda grande el campo como único sector sustentador de la Argentina”, al hacer una cerrada defensa de la industria nacional.
Ferrer y De Mendiguren se refirieron de este modo al participar de la “Mesa de la Memoria”, en el marco de la IV Convención de la Industria Textil de Indumentaria y Diseño Argentino organizada por la Fundación Pro Tejer.
También participaron el secretario de la Asociación Obrera Textil, Jorge Lobais, y el historiador Felipe Pigna.
“La discusión sobre las retenciones se planteó en función de la distribución de la renta, cuando lo que está en juego es la estructura productiva para darle rentabilidad al conjunto de las actividades de bienes transables”, enfatizó el economista ante unos 1.200 empresarios y dirigentes presentes en la convención.
Ferrer destacó que “el protagonismo que ha tenido el Congreso en el debate económico es fundamental”, dado que se deben “fortalecer las instituciones de la democracia, fortalecer la participación de la sociedad civil”.
“Nos dimos el lujo de estar peleando por cuatro meses por el tema del campo y la economía sigue firme. El escenario internacional es también favorable y positivo. Si no hacemos las cosas bien, realmente no le podemos echar la culpa a nadie”, arremetió.
Es que, según el economista, “tenemos las mejores oportunidades para resolver con éxito los dilemas” y “hay margen para que estas tendencias se mantengan, sin generar desequilibrios dramáticos en el corto plazo”.
En este camino, indicó que se debe “aumentar el valor de las tasas de interés y atraer capital extranjero”, y que con el mismo objetivo se debe mantener la “solvencia fiscal para que no queden dudas que el país se ha recuperado”.
Y se debe sostener un “tipo de cambio de equilibrio”, que significa una “paridad que oriente el gasto hacia adentro, que favorezca la diversificación de las exportaciones con alto valor agregado y que desaliente la entrada de capitales especulativos para que el que invierte tenga certezas”.
También señaló que se deben aplicar “reformas en el sector financiero para canalizar el ahorro a la inversión”, lo que también requiere de “bajar la tasa de inflación a niveles adecuados”.
En este último punto, Ferrer aclaró que en el país se está “confundiendo el instituto que mide los precios con la inflación”, dado que “no está descontrolada la inflación” y la actual “no es la situación del pasado”.
No obstante, reiteró que una “consecuencia del aumento de precios es la fuerte apreciación de la moneda y que se achica la rentabilidad”.