Justicia norteamericana embargó fondos del BCRA en EEUU y dio un golpe a la estrategia argentina
Buenos Aires, 12 enero (NA) — El juez de Nueva York Thomas Griesa ordenó hoy el embargo de cuentas del Banco Central de Argentina en la Reserva Federal estadounidense, lo cual impactó en forma negativa en la cotización de títulos de deuda y complicó la reapertura del canje de deuda.
El embargo “preventivo” también provocó una caída de los bonos de la deuda pública argentina, que se desplomaron hasta el 11 por ciento en el caso de los cupones atados al PBI, mientras que la Bolsa porteña llegó a caer 3 por ciento y cerró con una baja del 2 por ciento.
El ministro de Economía, Amado Boudou, salió enseguida a minimizar la decisión de la Justicia norteamericana de ordenar un “embargo preventivo” sobre los fondos del BCRA depositados en la Reserva Federal de Estados Unidos y precisó que “como mucho”, alcanzará a los 15 millones de dólares.
“Le pido a la población que no se preocupe, porque hasta ahora se embargaron sólo 1.700.000 dólares y en ninguna circunstancia serán más de 15 millones”, dijo Boudou, en el marco de una conferencia de prensa que convocó de urgencia en el Palacio de Hacienda.
Boudou defendió la creación del polémico Fondo del Bicentenario y dijo que los fondos buitre tuvieron una actitud de “embargador serial”, porque buscaron fondos del país en distintos lugares del mundo, y defendió la constitución del Fondo del Bicentenario.
El embargo de la Justicia norteamericana de cuentas del BCRA y la caída en la cotización de los bonos “dañan” la reapertura del canje de deuda y “parecería ser que hay una conspiración para que la Argentina pague más tasa de interés”, lamentó el ministro Boudou.
Horas antes, el mercado se había conmocionado cuando desde el BCRA admitieron que el juez Griesa había embargado cuentas, y así le daba la razón a fondos especulativos, calificados de “buitres” por la Casa Rosada.
“Está confirmado, fueron embargadas las cuentas que el Banco Central tiene en la Reserva Federal a instancia del juez Griesa”, dijo a la agencia Reuters un portavoz del BCRA.
En el juzgado federal de Nueva York comandado por Griesa se concentran las demandas de inversores perjudicados por la cesación de pagos de Argentina en 2001/2002.
Medios locales dijeron que el embargo fue decidido a instancias del fondo NML, uno de los mayores tenedores de deuda argentina en incumplimiento.
El embargo de las cuentas llega luego de que la presidenta Cristina Kirchner, decidiera por decreto la transferencia al Gobierno de reservas del Banco Central como garantía para el pago de deuda, una medida que desató una crisis institucional en el país.
El presidente del Banco Central, Martín Redrado, demoró esa transferencia por consejo jurídico de la entidad, y el Gobierno de Cristina intentó destituirlo, lo que impidió la justicia, que también bloqueó el uso de reservas por parte del Gobierno a la espera de la intervención del Congreso.
El embargo ordenado por el juez Griesa se produjo en el marco de una causa iniciada por la demanda de bonistas que no entraron al canje de deuda de 2005 (holdouts) y que, por lo tanto, tienen en su poder bonos que permanecen en default (en total, hay bonos por unos 20.000 millones de dólares en esa situación).
Los grandes fondos de inversión que llevan adelante los reclamos ante Griesa venían pidiendo desde hace tiempo distintas medidas de embargo.
Hasta ahora, no habían tenido éxito con el argumento de que las reservas del BCRA no eran del Tesoro sino de una entidad autónoma.
Justamente la posibilidad de que el uso de reservas para el pago de vencimientos de deuda aniquilara ese argumento era lo que había esgrimido Redrado para no implementar el Fondo del Bicentenario que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner había creado por decreto de necesidad y urgencia (DNU) con ese fin.
Esa demora de Redrado fue lo que llevó al segundo decreto con el que fue echado de la entidad. Los dos DNU fueron luego suspendidos por la Justicia y así el funcionario volvió a su cargo.
El viernes de la semana pasada, en las horas durante las cuales Redrado permaneció echado y reemplazado temporalmente por su segundo, Miguel Angel Pesce, hubo un intento por parte de los directores kirchneristas del Central de transferir al Tesoro los algo más de 6.500 millones de dólares de reservas que integrarían el Fondo del Bicentenario y se usarían para pagar los vencimientos de este año.
Pero en el medio hubo una llamada urgente desde Nueva York:
abogados del estudio Sullivan & Cromwell, que defienden los intereses del BCRA contra los fondos buitres y otros litigantes contra el Estado argentino en Manhattan, alertaron que el juez Griesa había convocado ese mismo viernes una “reunión de partes” para pedir información.
Luego llegaron los fallos que suspendieron los DNU y la movida quedo congelada.
El miércoles, otro estudio que defiende los intereses del Estado, Cleary Gottlieb, había remitido una evaluación que advertía que el Fondo del Bicentenario podía “abrir la puerta para que los acreedores intenten nuevos embargos y bloqueos en las cuentas del BCRA”.
En el fondo de la cuestión está la discusión por la figura jurídica del “alter ego”: según los acreedores, el BCRA no es un ente autárquico, sino un brazo más del Tesoro.
El argumento fue utilizado cuando el Gobierno le pagó al FMI y cuando nacionalizó los fondos de las AFJP.
En ambas oportunidades, la Justicia neoyorquina falló finalmente a favor de la Argentina.
Pero esta vez, los megafondos NML Capital, perteneciente a Elliot; y EM, del magnate y productor de vasos plásticos Kenneth Dart, sostienen que, al contrario de lo que pasó con el FMI, ahora se pone en juego una “relación comercial”.
El embargo “preventivo” también provocó una caída de los bonos de la deuda pública argentina, que se desplomaron hasta el 11 por ciento en el caso de los cupones atados al PBI, mientras que la Bolsa porteña llegó a caer 3 por ciento y cerró con una baja del 2 por ciento.
El ministro de Economía, Amado Boudou, salió enseguida a minimizar la decisión de la Justicia norteamericana de ordenar un “embargo preventivo” sobre los fondos del BCRA depositados en la Reserva Federal de Estados Unidos y precisó que “como mucho”, alcanzará a los 15 millones de dólares.
“Le pido a la población que no se preocupe, porque hasta ahora se embargaron sólo 1.700.000 dólares y en ninguna circunstancia serán más de 15 millones”, dijo Boudou, en el marco de una conferencia de prensa que convocó de urgencia en el Palacio de Hacienda.
Boudou defendió la creación del polémico Fondo del Bicentenario y dijo que los fondos buitre tuvieron una actitud de “embargador serial”, porque buscaron fondos del país en distintos lugares del mundo, y defendió la constitución del Fondo del Bicentenario.
El embargo de la Justicia norteamericana de cuentas del BCRA y la caída en la cotización de los bonos “dañan” la reapertura del canje de deuda y “parecería ser que hay una conspiración para que la Argentina pague más tasa de interés”, lamentó el ministro Boudou.
Horas antes, el mercado se había conmocionado cuando desde el BCRA admitieron que el juez Griesa había embargado cuentas, y así le daba la razón a fondos especulativos, calificados de “buitres” por la Casa Rosada.
“Está confirmado, fueron embargadas las cuentas que el Banco Central tiene en la Reserva Federal a instancia del juez Griesa”, dijo a la agencia Reuters un portavoz del BCRA.
En el juzgado federal de Nueva York comandado por Griesa se concentran las demandas de inversores perjudicados por la cesación de pagos de Argentina en 2001/2002.
Medios locales dijeron que el embargo fue decidido a instancias del fondo NML, uno de los mayores tenedores de deuda argentina en incumplimiento.
El embargo de las cuentas llega luego de que la presidenta Cristina Kirchner, decidiera por decreto la transferencia al Gobierno de reservas del Banco Central como garantía para el pago de deuda, una medida que desató una crisis institucional en el país.
El presidente del Banco Central, Martín Redrado, demoró esa transferencia por consejo jurídico de la entidad, y el Gobierno de Cristina intentó destituirlo, lo que impidió la justicia, que también bloqueó el uso de reservas por parte del Gobierno a la espera de la intervención del Congreso.
El embargo ordenado por el juez Griesa se produjo en el marco de una causa iniciada por la demanda de bonistas que no entraron al canje de deuda de 2005 (holdouts) y que, por lo tanto, tienen en su poder bonos que permanecen en default (en total, hay bonos por unos 20.000 millones de dólares en esa situación).
Los grandes fondos de inversión que llevan adelante los reclamos ante Griesa venían pidiendo desde hace tiempo distintas medidas de embargo.
Hasta ahora, no habían tenido éxito con el argumento de que las reservas del BCRA no eran del Tesoro sino de una entidad autónoma.
Justamente la posibilidad de que el uso de reservas para el pago de vencimientos de deuda aniquilara ese argumento era lo que había esgrimido Redrado para no implementar el Fondo del Bicentenario que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner había creado por decreto de necesidad y urgencia (DNU) con ese fin.
Esa demora de Redrado fue lo que llevó al segundo decreto con el que fue echado de la entidad. Los dos DNU fueron luego suspendidos por la Justicia y así el funcionario volvió a su cargo.
El viernes de la semana pasada, en las horas durante las cuales Redrado permaneció echado y reemplazado temporalmente por su segundo, Miguel Angel Pesce, hubo un intento por parte de los directores kirchneristas del Central de transferir al Tesoro los algo más de 6.500 millones de dólares de reservas que integrarían el Fondo del Bicentenario y se usarían para pagar los vencimientos de este año.
Pero en el medio hubo una llamada urgente desde Nueva York:
abogados del estudio Sullivan & Cromwell, que defienden los intereses del BCRA contra los fondos buitres y otros litigantes contra el Estado argentino en Manhattan, alertaron que el juez Griesa había convocado ese mismo viernes una “reunión de partes” para pedir información.
Luego llegaron los fallos que suspendieron los DNU y la movida quedo congelada.
El miércoles, otro estudio que defiende los intereses del Estado, Cleary Gottlieb, había remitido una evaluación que advertía que el Fondo del Bicentenario podía “abrir la puerta para que los acreedores intenten nuevos embargos y bloqueos en las cuentas del BCRA”.
En el fondo de la cuestión está la discusión por la figura jurídica del “alter ego”: según los acreedores, el BCRA no es un ente autárquico, sino un brazo más del Tesoro.
El argumento fue utilizado cuando el Gobierno le pagó al FMI y cuando nacionalizó los fondos de las AFJP.
En ambas oportunidades, la Justicia neoyorquina falló finalmente a favor de la Argentina.
Pero esta vez, los megafondos NML Capital, perteneciente a Elliot; y EM, del magnate y productor de vasos plásticos Kenneth Dart, sostienen que, al contrario de lo que pasó con el FMI, ahora se pone en juego una “relación comercial”.