NOVEDADES PARA DESPUÉS DE OCTUBRE

La segunda fase del plan económico
Buenos Aires, ago. 4 (Especial para Noticias Argentinas, por Daniel Casal) — El ministro Roberto Lavagna se limitó a escuchar, pero, al final, terminó por asentir cuando se le planteó la necesidad de darle nuevo vigor al esquema económico luego de los comicios de octubre próximo.
Fue en una de las habituales reuniones que el ministro mantiene con economistas de ciertas afinidades con la políticas del Gobierno pero que, a su vez, guardan distancia de la política.
Esta fue a mediados de semana, en el palacio de Hacienda y participaron los economistas Aldo Ferrer, Héctor Valle, Miguel Bein, Eduardo Curia, Roberto Frenkel y Débora Giorgi.
Las conclusiones no vieron la letra escrita pero quedó flotando la necesidad de darle un nuevo impulso al modelo económico, que puede estar dando algunos síntomas de fatiga.
Ante esto, y también por la campaña electoral, volvieron a la palestra las propuestas de mayor ortodoxia económica, como dejar flotar al dólar, aumentar el superávit, cerrar rápidamente un acuerdo con el Fondo y congelar las negociaciones salariales.
Entonces, los asistentes al encuentro, realizado en el palacio de Hacienda, coincidieron en la necesidad de profundizar las políticas actuales, aunque hubo matices diversos entre todos.
Hubo coincidencia sí en que la constante expectativa de una baja en el dólar genera un duro golpe al modelo de tipo de cambio alto.
Aunque también se admitió que la suma de pesos que el Central deja en el mercado para sostener el tipo de cambio termina fogoneando la inflación.
Allí se escuchó la propuesta de acentuar el control a los capitales especulativos para que el Central no deba también por ellos desprenderse de pesos.
Hubo también enfáticas propuestas para reforzar el tipo de cambio y, en ese sentido, Eduardo Curia abogó para que el techo del dólar se ubique en torno a los 3,10 pesos, al que se puede llegar con un sistema de ajustes periódicos.
Sin embargo, Miguel Bein se mostró partidario de una paulatina apreciación del peso ante el convencimiento que una política de cambio alto no puede ser sostenida en el tiempo sin costos sociales.
En cambio, Curia dijo que un dólar alto debe esta acompañado necesariamente por una política de actualizaciones salariales y de control da capitales especulativos.
Advirtió, en ese marco, que si se da una flotación absoluta se estaría generando un desastre en lo productivo y en la creación de empleo.
Antes de terminar, Aldo Ferrer expresó que todos esos planteos deber ser recogidos para un debate más amplio una vez que se acallen los ecos de la urnas.
Lavagna, que se mantuvo en silencio en gran parte del encuentro, asintió y dejó abierta la posibilidad de una segunda etapa del plan económico.
Los invitados se fueron del lugar convencidos que un supuesto acuerdo con el FMI sólo llegará luego de octubre.
Por otra parte, el ministro se encargó en las últimas horas de tender algunos puentes con los empresarios luego de los roces de las últimas semanas.
En ese sentido recorrió la Exposición Rural con el fin de distender el clima hostil que se generó contra el Gobierno, sobre todo, por el aumento de las retenciones a las exportaciones de lácteos y a la repetida ausencia del presidente Néstor Kirchner en el acto inaugural de la muestra.
En el almuerzo que mantuvo con los dirigentes ruralistas se encargó de acercar posiciones pero también de refutar algunas de las críticas.
En principio, hay un concepto de los empresarios del agro que es irrefutable y que es que en un mundo donde se aplican subsidios a las producciones agrícolas, Argentina no sólo no lo hace sino además castiga con retenciones.
Pero, también lo es que el campo se vio favorecido por la devaluación, las sequías en grandes centros de producción del mundo y el aumento de los precios internacionales.
Y esto es significativo para un país que todavía está pagando los costos y repartiendo las cargas de la mayor tragedia económica.
Sin ir más lejos, una buena parte de la retenciones se destinan al pago de planes sociales.