OTRA VEZ BARRERAS PARA ARANCELARIAS

El Secretario de Comercio, aplica métodos que no sirvieron en el pasado, innecesarios si se atacara la controversia:  inflación real Vs. dólar competitivo

 

Buenos Aires, 17 enero (NA) — El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, volvió a restringir esta semana las importaciones de productos que tienen un equivalente de fabricación nacional.
El funcionario se reunió con supermercadistas y empresarios que comercializan productos de consumo masivo para comunicarles la vuelta de las restricciones al ingreso desde el exterior de alimentos y otros artículos.

Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores (CIRA), alertó que la polémica medida de Moreno “lo único que logra es que falten algunos productos en las góndolas”.
La prohibición para la entrada en el país de una amplia lista de artículos afectará desde alimentos -como el jamón español, las pastas italianas o los duraznos griegos- hasta productos de electrónica y textiles.
Según publicó hoy el diario La Nación, la decisión oficial apunta a reducir la competencia de productos extranjeros respecto de artículos argentinos que conforman la oferta que hoy se comercializa en los grandes supermercados.
Moreno ya había aplicado una medida similar en junio del año pasado, aunque esta vez la novedad es que los controles y restricciones no regirán para los productos brasileños, que se podrán seguir importando sin problemas o cupos.
Las trabas contra los productos brasileños le generó más de un dolor de cabeza a la administración de Cristina Kirchner dado que el gigante del Mercosur respondió con más restricciones y afectó las economías regionales argentinas.
Para evitar un conflicto que enturbie las relaciones de la jefa de Estado con su flamante par brasileña Dilma Rousseff, el Gobierno decidió impedir a Moreno colocar trabas a los productos provenientes de ese país.
No obstante, Moreno le pidió a los empresarios locales que aceleren los trámites para que todas las operaciones de intercambio con Brasil se realicen en pesos y reales de manera de avanzar en la desdolarización de las relaciones comerciales entre los dos países.
La reinstalación de las barreras paraarancelarias fue recibida con escepticismo por los importadores, que se quejan de que la incidencia de los alimentos importados en la balanza comercial argentina es mínima.

 

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