Conviene revisar lo que se habla de distintas estrategias que aseguran resguardar los patrimonios en el exterior. Desde trust irrevocables y planteos judiciales, a cambios de ciudadanía, entre otros.
El Estado argentino no cumple su contrato con los contribuyentes y lo que hoy era de una manera, mañana puede imaginativamente cambiar. Todos los nuevos impuestos, vienen acompañados de promesas que luego no se cumplen, y se sigue generando más presión fiscal.
La fuerte presión genera anomalías y luego se soluciona con una generosa moratoria para los deudores. La historia se repite. No importan las causas ni los objetivos finales.
El que cancela sus deudas, pierde.
Respecto de la protección de los bienes del exterior, se ofrecen estrategias, vehículos e instrumentos, haciendo hincapié en las ventajas, sin informar las incomodidades y contingencias de cada uno y de cada jurisdicción, sumado a los altos costos de instrumentación y mantenimiento, que no están debidamente expuestas en las ofertas.
Desde el punto de vista de la protección patrimonial, la prioridad debería ser, primero, la protección de los bienes locales. Son los bienes expuestos a embargos, inhibiciones y otras acciones, inclusive, las que surjan de discusiones por determinaciones sobre activos del exterior.
Lo aconsejable es analizar cualquier propuesta pero caso por caso, en función de los efectos que tendrán esas decisiones en el futuro, teniendo en cuenta que la experiencia indica que nada puede garantizarse como seguro, en un país en donde todo cambia.
Volvemos a insistir, en que siempre debe analizarse cada caso en particular, y se debe priorizar la toma de decisiones adecuadas, aunque otras soluciones aparezcan como obvias y ventajosas.