Scioli prevé cobrar ingresos brutos a todas las industrias exentas
La Plata, Pablo Morosi Corresponsal La Nación. Urgido por conseguir fondos frescos para paliar el déficit fiscal que soporta la provincia, estimado en 5000 millones de pesos -incluidos los intereses de la deuda externa-, el gobierno bonaerense prepara una amplia reforma del código fiscal, que extenderá el impuesto sobre los ingresos brutos a
actividades industriales y productivas que en casi su totalidad actualmente están exentas.
La reforma impositiva que el gobernador Daniel Scioli mantiene aún en reserva fue diseñada por Santiago Montoya, director de la agencia de recaudación de Buenos Aires (ARBA). Mientras tanto, los colaboradores del mandatario estudian los detalles para iniciar una ronda de consultas con los sectores que serán afectados, además de esperar un mejor momento para presentarla oficialmente.
Con los cambios operados en el Código Fiscal provincial, que implicarían alícuotas que comenzarían en el 1% y llegarían hasta un 6%, el gobierno provincial prevé recaudar unos 3000 millones de pesos por año. Las modificaciones en el esquema impositivo consisten, básicamente, en una extensión del impuesto sobre los ingresos brutos a una docena de las ramas industriales que, como se dijo, hoy no pagan ese gravamen.
Se trata de las siguientes actividades: automotrices, siderurgia, construcción, alimentos, textiles, calzado, petroquímica, minería, curtiembres, procesamiento de celulosa, fabricación de juguetes, fruti horticultura y tambos, así como criaderos de cerdos y pollos. Se mantendrá, en cambio, la exención para emprendimientos de carácter social, como las cooperativas.
Según el borrador de la iniciativa que tienen en sus manos los funcionarios provinciales -al que accedió LA NACION-, las nuevas alícuotas del 1% se aplicarán a las ramas dedicadas exclusivamente a la producción; luego se gravará con un 4%, a las empresas dedicadas a la comercialización y, finalmente, se cargará con un 6% a las que trabajan en la intermediación. Esto simplificaría el actual esquema que hoy divide en seis las instancias a las que se aplica el impuesto. El tributo a los ingresos brutos se cobra sobre los volúmenes de facturación y grava casi con exclusividad a actividades comerciales y de servicios, con alícuotas que van del 3 al 3,5%, por lo que la reforma en ciernes impactaría fuerte también en estos sectores, con un aumento en sus costos. Este impuesto representa casi el 70% de los ingresos tributarios propios que percibe la provincia de Buenos Aires.
La reforma impositiva que el gobernador Daniel Scioli mantiene aún en reserva fue diseñada por Santiago Montoya, director de la agencia de recaudación de Buenos Aires (ARBA). Mientras tanto, los colaboradores del mandatario estudian los detalles para iniciar una ronda de consultas con los sectores que serán afectados, además de esperar un mejor momento para presentarla oficialmente.
Con los cambios operados en el Código Fiscal provincial, que implicarían alícuotas que comenzarían en el 1% y llegarían hasta un 6%, el gobierno provincial prevé recaudar unos 3000 millones de pesos por año. Las modificaciones en el esquema impositivo consisten, básicamente, en una extensión del impuesto sobre los ingresos brutos a una docena de las ramas industriales que, como se dijo, hoy no pagan ese gravamen.
Se trata de las siguientes actividades: automotrices, siderurgia, construcción, alimentos, textiles, calzado, petroquímica, minería, curtiembres, procesamiento de celulosa, fabricación de juguetes, fruti horticultura y tambos, así como criaderos de cerdos y pollos. Se mantendrá, en cambio, la exención para emprendimientos de carácter social, como las cooperativas.
Según el borrador de la iniciativa que tienen en sus manos los funcionarios provinciales -al que accedió LA NACION-, las nuevas alícuotas del 1% se aplicarán a las ramas dedicadas exclusivamente a la producción; luego se gravará con un 4%, a las empresas dedicadas a la comercialización y, finalmente, se cargará con un 6% a las que trabajan en la intermediación. Esto simplificaría el actual esquema que hoy divide en seis las instancias a las que se aplica el impuesto. El tributo a los ingresos brutos se cobra sobre los volúmenes de facturación y grava casi con exclusividad a actividades comerciales y de servicios, con alícuotas que van del 3 al 3,5%, por lo que la reforma en ciernes impactaría fuerte también en estos sectores, con un aumento en sus costos. Este impuesto representa casi el 70% de los ingresos tributarios propios que percibe la provincia de Buenos Aires.