CON LOS OJOS EN EL 2009

Chávez, Club de París, recompra de bonos y superávit, el cóctel financiero de la Argentina para enfrentar el 2009
Buenos Aires, 22 agosto (NA) — La Argentina aún no terminó de definir su estrategia financiera para afrontar los exigentes vencimientos del 2009, pero ya dio varias señales de que buscará cumplir los pagos de deuda con ayuda del venezolano Hugo Chávez, la recompra de bonos para ahorrar intereses, un eventual acuerdo con el Club de París y el sostenimiento del superávit fiscal. Con los mercados internacionales de crédito cerrados para el país y obligaciones que superan los 12.000 millones de dólares en el 2009, los analistas vienen advirtiendo que la Argentina debería normalizar distintas áreas de su economía, como la estadística oficial y la situación de los bonistas que rechazaron el canje de deuda, para dar señales de confianza.
Pero, el matrimonio Kirchner decidió hacer exactamente lo contrario, respaldado en sus formidables ingresos por impuestos a las exportaciones de granos y el sostenimiento del consumo vía aumentos de salarios y jubilaciones.
Así, por ahora el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, aparece firme en su puesto y continúa manejando el INDEC, mientras que el tema de los bonistas en default se da por cerrado.
El secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, desestimó que el país vaya a enfrentar contratiempos para pagar sus obligaciones financieras el año que viene, y aseguró que el principal objetivo de la estrategia de recompra de bonos de deuda -impulsada por el Gobierno- “es ir en contra de esas expectativas de los analistas”.
Por otra parte, se especula con que el Gobierno buscará avanzar sobre el final del año con un acuerdo de refinanciación de deuda con el Club de París, por 6.500 millones de dólares, con el objetivo de empezar a normalizar su relación con el mundo financiero internacional.
Pero ahí el gobierno argentino afronta dos problemas: la resistencia de varios socios clave de ese club selecto, como Alemania, Japón e Italia, cuyos ciudadanos fueron perjudicados por el canje de deuda, y la pretensión que tienen los gobierno centrales de que para alcanzar un acuerdo el país regrese al FMI.
En el caso de Venezuela, la Argentina prevé volver a venderle bonos este año, a pesar de que la última operación, por 1.000 millones de dólares, resultó fallida por el gobierno de Hugo Chávez se desprendió de inmediato de esos papeles y tiró abajo su precio.
Igual, para la próxima operación de este tipo, la Argentina y Venezuela adoptarían una estrategia de contención que buscará evitar repetir el error.
Es decir, Chávez retendrá los títulos en su poder y por otra parte seguirá apuntalando su valor como lo viene haciendo desde hace una semana en la bolsa de Nueva York.
También se espera que la Argentina abone una tasa menor al 15 por ciento anual -lo que pagó por la última- en la próxima venta de bono a Venezuela.
Aunque los técnicos de la Secretaría de Finanzas tenían en sus cálculos una emisión cercana a los 2.000 millones de dólares a Venezuela este año, habrá otros 1.000 millones en este programa de colocaciones directas que comenzó en 2005 y ya acumula 9.240 millones.
Mientras la Argentina trata de resolver su dilema financiero, en los círculos de poder internacionales le lanzan fuertes críticas.
En un artículo de la revista británica The Economist se señaló que “la prima de riesgo de la deuda pública argentina ascendió a 670 puntos básicos, por encima de la tasa de interés que se paga por los bonos del Tesoro estadounidense. La cifra equivalente para la deuda de Brasil es apenas de 240 puntos básicos”.
Igual, aclaran que “los temores de que se produzca otro colapso económico similar al del que la Argentina se ha hecho especialista son, de hecho, exagerados. La mayoría de los pronosticadores espera que la economía continúe creciendo, pero a una tasa más moderada del 4-5 por ciento, en el 2009”.
“Saldar la deuda con el Club de París y con los tenedores de bonos permitiría al país asegurarse financiamiento de parte de los mercados en términos relativamente favorables. Muchos economistas creen que estas medidas serían suficientes para mantener el crecimiento del país a una tasa anual, aún saludable, del 4 por ciento durante varios años”, indica The Economist.
En cuanto a los cambios en el rumbo económico, en las últimas horas se diluyeron los rumores de que Guillermo Moreno tenía contados los días en el Gobierno y de que la presidenta Cristina Kirchner preparaba un “sinceramiento” de las cifras del INDEC.
Así, el Gobierno parece haber decidido a no dejarse presionar por los mercados y la oposición, y continuar con la estrategia actual que le ha permitido, según cálculos de algunos especialistas, ahorrarse uno 8.000 millones de dólares en pagos de intereses de la deuda por la vía de subestimar la inflación.
Es que si el costo de vida es más bajo, los bonos que ajustan por inflación pagan un interés mucho menor.
Por ahora, en el gobierno sostienen que Moreno seguirá en su puesto, pero perdería algo de su poder absoluto sobre el INDEC.
Pero sí habrá más cuidado en mostrar un superávit fiscal robusto, como se notó en la preocupación mostrada en informar que el superávit de julio fue superior al previsto, al alcanzar los 4.022 millones de dólares.
En este contexto, e ignorado por la Argentina, el FMI igual no se da por vencido y sigue lanzando advertencias sobre el país.
Incluso, sus economistas y funcionarios técnicos estiman que el país “enfilará en 2009 hacia un iceberg”, en una temeraria comparación con lo ocurrido al Titanic.
Hasta ahora, las advertencias lanzadas por el Fondo Monetario fueron desoídas por el gobierno del matrimonio Kirchner, y a pesar de ello la Argentina logró crecer a un ritmo del 8,5 por ciento anual.